Antes de leer, detente.
Nos enseñaron a mirar rápido,
a nombrar y seguir de largo.
Pero hay cosas que solo aparecen cuando nos detenemos.
Quizás solo necesitamos bajar la velocidad
para empezar a verlas.
01
Creemos en la inmensidad
de lo pequeño
Una hormiga
Una gota
Una espora
Una semilla
Una grieta
Lo que parece insignificante
también sostiene la vida.
02
Creemos que observar es
otra forma de aprender
Antes de nombrar, miramos.
Antes de explicar, escuchamos.
Antes de pasar de largo, nos preguntamos:
¿qué hay aquí?
03
Creemos en las preguntas
No buscamos respuestas rápidas.
Preferimos una pregunta que nos haga
mirar otra vez.
¿Qué pasaría si...?
¿Y si el viento tuviera algo que enseñarnos?
¿Y si una raíz pudiera contarnos
cómo sostenernos?
¿Y si un líquen nos hablara de
empezar de nuevo?
04
Creemos que la naturaleza
no es solo paisaje
Es una red. Es un sistema vivo profundamente conectado.
Lo que ocurre en un lugar afecta
a lo que está al lado.
Una raíz
Un hongo
Un árbol
Un bosque
Nada está completamente aislado.
05
Creemos en
el asombro
No como sorpresa.
Como una manera de volver a maravillarnos.
Como una forma de volver a encontrar extraordinario lo que siempre estuvo ahí.
06
Creemos que la naturaleza
también tiene algo que decirnos
No en nuestro idioma.
Tiene otras formas de lenguaje. Sus formas. Sus ritmos. Sus relaciones. Sus maneras de adaptarse y persistir.
El colibrí habla de movimiento.
El cactus, de conservar.
El río, de encontrar el camino.
El líquen, de hacer posible la vida donde parecía imposible.
Quizás solo necesitamos abrirnos a otras formas de comunicar.
07
Creemos que pertenecer
también es recordar
Recordar que estamos dentro de un tejido.
Que nuestras raíces también se encuentran.
Que no estamos frente a la naturaleza.
Somos parte de ella.
Por eso, susurramos